Ay pobre, como me miraba la ultima vez. Estaba allí tan naranjita e inerte, flotando alrededor de una planta en el acuario. Pezón el superviviente ha muerto, y una parte de mi corazón se va con él.
En un principio estaba él y Brida, la cual no duró un mes. Pezón, solo en su pecera comía y crecía, a veces incluso lo veia demasiado contento de haber vencido a Brida, de estar solo y tener toda la pecera para él. Comía sus escamas contento, se ponía nervioso y alegre cuando me escuchaba llegar del trabajo, y aunque quería hablarme, no podía, él estaba debajo del agua y no lo escuchaba.
Le cambiaba todas las semanas el agua, después de pasarla por la jarra Brita, y a veces lo transportaba una hora en el coche. Un día incluso, la pecera me cayó y rescaté al pez que se encontraba entre los cristales rotos y un poquito de agua. Resistió, yo me corté, pero él resistió.
Otro día, se fue el agua de la pecera en el coche y cayó a la bolsa del Primark. Gracias Primark por haberlas hecho tan resistentes y que pudiera el pez flotar dentro de ella.
Finalmente, hace siete días le compré un acuario, más grande. Pasó de tener 5 litros de capacidad a 20, grava roja, comer escamas y perlitas, un filtro de agua para limpiarla... y dos nuevos compañeros: Copio y Brida Blanca.
Fue el día 30 de Septiembre cuando lo ví muerto, flotando. Tenía casi un año de existencia conmigo. No sabía si guardarlo para el gato y así su alma confluyese con la de mi gata y siempre estuviera dentro de ella. Finalmente, y porque quiero a mi gata algo, lo metí en una botella de zumo de naranja vacío y lo tiré a la papelera.
Espero que no haya una justicia divina y yo acabe así. Gracias Pezón por ser un buen pez naranja, nunca has protestado, todo te parecía bien, y un día te fuiste. Siempre estarás en mi pensamiento hasta que llegue alguien que te sustituya.
Suyo sinceramente,
El Viti